jueves, 23 de mayo de 2013

María José Parejas - Directora Editorial del grupo La Hoguera ''No nos olvidemos que una editorial es una empresa''

Se viene la decimotercera versión de la Feria del Libro en la ciudad. Esto significa mucho en cuanto a literatura como centro, pero también organización y movimiento editorial. En esta ocasión, dialogamos con María José Parejas, directora Editorial de La Hoguera, empresa que presentará siete obras en la FIL.

¿Cómo, cuándo y dónde nació tu interés por el mundo editorial?
M.J.P: Mi interés por el mundo editorial viene desde siempre, en mi casa continuamente se leyó mucho, mis padres son muy buenos lectores y los regalos especiales para Navidad o los cumpleaños en todo momento fueron libros. En mi casa constantemente se ha hablado sobre literatura; es algo que nos inculcaron no solo mis padres sino también mis abuelos y es algo que ahora nosotros inculcamos a los más pequeños.

¿Desde cuándo trabajas en el grupo editorial La Hoguera?
M.J.P: Trabajo desde hace tres años, mi cargo es de directora en el área de obras literarias. Estoy muy contenta con este trabajo, es apasionante y tiene mucha relación con mi profesión, estudié periodismo e hice una especialización en gestión cultural. Me interesa sobre todo trabajar en el plan lector de La Hoguera, vale decir, en editar libros para jóvenes y niños; eso es lo que más me gusta.

¿Qué significa para una editorial 'La Feria del Libro'?
M.J.P: Es un escaparate muy importante para poder mostrar el trabajo que se hace. Es un contacto directo con el público y ya no a través de librerías. Lo más importante es que se dan encuentros muy lindos entre autores y lectores; esta retroalimentación es muy importante para nosotros, así vamos viendo si nuestro trabajo va por buen camino. Es una fiesta y por ende la disfrutamos a fondo.

Muchos críticos a nivel mundial creen que las editoriales dan paso a la literatura de entretenimiento y se dejan a un lado la literatura 'literaria' ¿Qué piensa al respecto?
M.J.P: Eso depende de las políticas empresariales que tenga cada editorial. Cada editorial diseña su plan y ve qué libros quiere publicar y qué no; me parece muy respetable la decisión que se tome dependiendo de los intereses; no nos olvidemos que una editorial es una empresa.

De todas maneras una obra literaria como tal debe entretener por sobre todas las cosas.

¿Cómo le llegan los trabajos que pueden ser opciones a publicar?
M.J.P: La gente nos manda trabajos permanentemente, cada mes recibo entre 10 y 40 manuscritos; de gente de todo el país incluso de afuera. Muchos de estos trabajos son firmados por autores consagrados o de gente desconocida, incluso niños. En nuestra web www.lahoguera.com, están los requerimientos que se necesita para poder tomarlos en cuenta.

¿Qué piensa del mundo del 'e-Book' y las publicaciones online?
M.J.P: Es un buen campo para que los autores se hagan conocer más allá de nuestras fronteras. Nosotros ya estamos incursionando en este mercado. El año pasado metimos a la red el primer libro editado en Bolivia “Jonás y la ballena rosada” de Wolfango Montes; por lo cual estamos muy orgullosos. Para este año tenemos planificado transformar a e-book 27 de nuestros libros; estamos en el proceso.

¿Cuáles son los retos en el mundo editorial en Santa Cruz y Bolivia actualmente?
M.J.P: Desde siempre el mayor reto es hacer que los bolivianos gusten de la lectura. Por eso, hace 5 años el Grupo Editorial La Hoguera ha creado el plan lector “Lean cuentos quieran”; el cual tiene como propósito llevar al aula buena literatura nacional. Allí tenemos 89 títulos de diferentes autores nacionales que llevamos a colegios de toda Bolivia, son 89 buenos libros cuyo fin —repito— es hacer que el lector guste de la lectura. El plan lector ya está cosechando sus frutos, pues tenemos ya varias reediciones (más de 40).

'Lo más importante es que se dan encuentros muy lindos entre autores y lectores'.

Feria del Libro ofrece actividades artísticas

La Feria del Libro se nutre de actividades artísticas, conferencias y coloquios. Ayer, el benemérito de la Guerra del Chaco, Dionisio Vásquez, ante una audiencia de jóvenes estudiantes compartió un vívido relato de su participación durante el conflicto bélico con Paraguay.
Desde las 9:00, a lo largo de toda la jornada se ofreció un programa que incluyó el encuentro de jóvenes lectores a cargo del Club del Libro Jaime Mendoza, títeres de grupo “Fantoche”, teatro con el elenco femenino “El Animal”, la conferencia de Ramón Guzmán sobre el libro y la educación, y Máximo Pacheco, que expuso su obra “La noche como un ala”, Premio Nacional de Novela 2010. También hubo música autóctona con el grupo “Los Cintis” y rock a cargo de Hernán Laguna y su disco “Rupestre”, ganador del Premio Eduardo Abaroa en su categoría.
Pero una de las actividades más emotivas de la Feria fue la charla que brindó don Dionisio Vásquez, quien formó parte del Regimiento Azurduy 7 de Infantería y en 1933 participó de la Batalla de Nanawa.
Con el pecho estampado de medallas de honor y reconocimiento, el venerable anciano compartió sus experiencias durante la contienda.
Con la voz quebrada por momentos, rememoró los episodios más difíciles de su participación durante la guerra, desde el traslado de las tropas a pie hasta la línea de fuego, la crudeza de las imágenes de la guerra, el hambre y la sed constantes. “Los disparos se podían escuchar de los y en la noche, los cañonazos y las balas eran como los fuegos artificiales en las fiestas”, recordó.

domingo, 19 de mayo de 2013

Bolivia llena de curiosidades

Ante la necesidad de brindar a nuestras mayoría nacionales y sobre todo a los grupos juveniles, un material adecuado para amenizar sus reuniones. Para ello he elaborado el presente volumen bajo el título de "Bolivia llena de Curiosidades".

Los lectores gustarán de su contenido, que tiene humor y chispa. Desde luego, exento de mofa o burla, pero ofrece la parte instructiva, inclusive educativa.

Además es una muestra del rico folklore expresivo de Bolivia, tan genuino y tan ligado a patria adentro. Porque el ignorar u ocultar todo este acervo espiritual, sería como negar nuestra misma existencia.

En resumen estas curiosidades son la muestra de nuestra cosecha que se relaciona con los nombres geográficos, de personas, apellidos, exageraciones, diálogos, humoradas, cuentos, refranes rimados y otros.

El autor



FICHA TÉCNICA

Título: BOLIVIA LLENA DE CURIOSIDADES

Autor: Carlos Prieto

Tamaño: 14 x 16 cm

Páginas: 150

Segunda edición

¡Leer para proteger el cerebro!

El cerebro es uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo. Es un gran desconocido, ya que apenas conocemos cómo funciona, pero lo que queda claro es que necesita estar activo para mantenerse sano.

Ejercicios como sudokus, juegos mentales o cuentas matemáticas son algunas de las actividades que se suelen hacer para estimularlo. Pero si no eres muy amiga de las cuentas y al final nunca haces estos ejercicios, hay una forma mucho más sencilla y divertida de mantener en forma tu cerbero: ¡leer!

Así lo afirma para El Mundo el coordinador del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la SEN, el doctor Guillermo García Ribas: "fomentar la lectura es una de las actividades más beneficiosas para la salud, puesto que se ha demostrado que estimula la actividad cerebral y fortalece las conexiones neuronales. Se ha comprobado que cuanto mayor reserva cognitiva posee un individuo, mayor capacidad tiene su cerebro para compensar el daño cerebral generado por ciertas patologías".

Y esta reserva cognitiva se puede conseguir por medio de los libros. Además, leer te proporciona experiencias maravillosas, te abre mundos nuevos, te plantea retos y cuestiones personales, reduce el estrés y favorece las relaciones sociales.

El doctor Ribas recomienda sobre todo fomentar la lectura en niños y personas mayores, ya que los primeros se encuentran en la mejor etapa para adquirir esta práctica como hábito, y los segundos, para que puedan seguir manteniendo su cerebro activo.

El único bibliobús del país necesita sustento financiero

Después de ocho años, el bibliobús ha llegado a un punto en el cual precisa evaluar su funcionamiento, invertir en equipamiento y dar un salto cualitativo en lo metodológico. A esta conclusión ha llegado la asociación AYNI Bolivia, que desde 2005 es la responsable del manejo de la biblioteca móvil, gracias a un convenio con el municipio cruceño. En todo este tiempo el bibliobús ha recibido un presupuesto anual por parte de la Alcaldía de Bs 60.000, monto que este año no fue aprobado debido a un retraso en el informe del desembolso por parte de AYNI.
“Debido a diversos problemas que hubo en el municipio, se retrasó la aprobación del presupuesto del año pasado. Esto provocó que no quede mucho tiempo para rendir el informe del desembolso en la fecha establecida”, explicó Fernando Pérez Cautín. Por su parte, la directora municipal de Cultura, María René Canelas, indicó que en diciembre de 2012 la rendición de cuentas presentada por AYNI fue observada y que ese presupuesto al final fue cubierto por la Alcaldía, afirmación que fue corroborada por el mismo Pérez.

Sigue en marcha
El proyecto del bus no se detiene. AYNI ha logrado cubrir los gastos de un mes con fondos propios y ha logrado el compromiso de instituciones, como YPFB, para continuar mientras se aguarda la reprogramación del presupuesto o, en su defecto, la aprobación de un desembolso del municipio para 2014.
Los Bs 60.000 sirven para cubrir ítems básicos, como el sueldo del bibliotecario, que a la vez trabaja como chofer, además del presupuesto para las actividades y el mantenimiento del vehículo. “El bibliobús debe ser responsabilidad de todos. Es un proyecto cultural que brinda herramientas para tener niños con educación. Necesita apoyo”, expresó Pérez

Antecedentes

Iniciativa de Marcelo Araúz
Luego de crear la biblioteca central en su domicilio de la calle Beni, en 1983, Araúz creó el primer bibliobús con apoyo de la cooperación extranjera. una nueva
época

El bibliobús permaneció varios años sin funcionamiento. Luego volvió a recorrer los barrios gracias, de nuevo, a la iniciativa de Araúz, que contactó a la francesa Catherine Smets, que consiguió financiamiento en Europa para la compra del autobús y de material bibliográfico. Una vez obtenidos los recursos, en 2005 se firmó un convenio entre AYNI y el municipio cruceño para su puesta en marcha.

El proyecto de Ayni
Para la gestión 2013, el bibliobús pretende trabajar el tema del desarrollo a través del teatro y con los adultos mediante actividades de sensibilización.

“Debería haber, al menos, seis o siete bibliobuses en toda la ciudad”
Édgar Lora / PEDAGOGO
Desde que comenzó a funcionar el bibliobús, una iniciativa de don Marcelo Araúz, fue la gran novedad porque se convirtió en un medio que realmente motivó a la lectura en la población. Y es que la figura del bibliobús en otros países es fundamental para la educación. Es un espacio que no solo sirve de biblioteca o para repartir libros, también funciona como teatro, hay presentaciones de cuentacuentos, títeres etc. Se genera una actividad completa.
Sería una pena si este servicio dejara de prestarse en Santa Cruz, porque estaríamos hablando de una herramienta menos para educar. Todos los males de la sociedad nacen en la falta de educación y una de las cosas que más educa, que eleva y que contribuye a dignificar la vida es la comunión íntima entre el lector y el autor a través del libro. Debería haber no solo un bibliobús, sino seis o siete, al menos, en toda la ciudad, porque dejar de promover la lectura es sembrar el analfabetismo, es matar el de-sarrollo de una sociedad

Inventario nocturno: la nostalgia y el amor

Tengo el privilegio de escribir el prólogo a un poemario magnífico, Inventario Nocturno de Homero Carvalho Oliva. Ignoro cómo ha escrito Homero estos poemas pero le imagino delante del ordenador, por la noche, en las cálidas noches de verano de Santa Cruz, pasando revista a distintos amores y recuerdos, reflexionando sobre los poetas y la poesía.

Me atrevo a afirmar –y si Homero no está de acuerdo que me desmienta– que Inventario Nocturno es un poemario de amor. Pero no es un amor clásico, el poeta que le canta a su amada –aunque hay algunos poemas en que es así– es un amor universal que parte de lo particular para engrosar las filas de lo general sin perder un ápice de emoción en el proceso.

Abre el poemario una cita de Octavio Paz sobre la poesía, y el primer poema es un poema dedicado al padre, después a la abuela. Pasamos por la primera comunión que refleja la inocencia que después perdemos inevitablemente en la edad adulta en el que hay un dibujo emocionado de la madre. Hay un recuerdo a los primeros –e inocentes– amores que culminan en el amor verdadero, porque como dice la canción Solamente una vez se entrega el alma.

Inventario Nocturno es puro amor, puro sentimiento, al padre, a la abuela, a la madre, a la esposa, a los hijos, a la perrita, a los amigos perdidos en la lucha, a la revolución, a la poesía. Un amor entremezclado de nostalgia, pero no es una nostalgia hueca, de conversación superficial de terracilla de verano, es una nostalgia plena de emoción, es una nostalgia que vive en el poeta y en su palabra. Predomina en Homero el tono narrativo, el estilo al que nos tiene tan acostumbrados y en el que se desempeña tan bien, y junto a él vemos una experimentación formal que le lleva más allá sin perder ni un ápice de su eficacia.

Homero, con su realismo, nos contagia su ardor romántico. Puede parecer una paradoja lo que acabo de escribir y soy consciente de ello. Por eso pasaré a explicarla. La forma utilizada por el poeta es realista pero su fondo, su contenido, está lleno de romanticismo. Y el amor por la palabra recorre los poemas, la poesía es aquella amada que siempre está ahí pero que nunca alcanzamos.

Incluso la muerte es tratada de tú a tú. No vemos miedo ni rechazo sino aceptación. Así decimos que quien ama la vida acepta la muerte, ni la quiere ni la odia, es el ciclo de la vida que vemos en la naturaleza de la que formamos parte y Homero, nacido en la bella Amazonia, lo sabe. No sé si lo sabe racional o emocionalmente, por sus poemas deduzco que su aceptación de la muerte es total absoluta, como sólo puede serlo la de un amante de la vida, de un hombre biófilo como es él.

Los referentes literarios también están presentes en estos poemas, desde los cuentos a los mitos griegos y a los grandes poetas que menciona en uno de sus geniales poemas finales en los que juega como si un poema pudiera ser una sopa de letras. Y lo consigue, es uno de sus logros. Nos transmite de una manera sencilla su amor por la poesía y por aquellos y aquellas que ya forman parte de la historia de la literatura.

Tienen presencia también en los poemas de Homero la patria –la amada, la ciudad a quien amar– y la ciudad, aquella ciudad que amamos porque vivimos en ella, o porque vivimos en ella la amamos, porque ella nos da su vida y nosotros le damos la vida, en una relación recíproca. Nuestra vida cotidiana es intensa siempre que nuestra vida interior también sea intensa. La vida interior del poeta se ve reflejada en la ciudad amada, en la ciudad vivida.

Y los sueños, sin embargo, se escurren por el sumidero. Homero, como todo hombre intenso, inteligente y cultivado ha realizado el viaje del conocimiento a la sabiduría. El lugar de los sueños, ciertamente, es el sumidero. Allí van a parar todos nuestros sueños, incluso aquellos que se cumplen. Los sueños nos impulsan a vivir sí, pero sabemos y el poeta nos lo dice, que la mayor parte de ellos no se cumplen y quizá, y sólo quizá, sea mejor así. Porque si se cumplieran pudiera ser que en lugar de vivir una vida intensa nos encontráramos con que aquel sueño maravilloso se ha convertido en una pesadilla atroz. Los deseos –que no los sueños– suelen cumplirse y ésa es una de nuestras desgracias, ése es el motivo por el cual debemos tener mucho cuidado con aquello que deseamos, ya sea Dios o el Diablo quien los cumpla. También aparece Dios como un ser lejano al que interpelar sabiendo que no nos dará una respuesta, que aquello que hemos perdido está en el transcurso de la vida, y que seguramente ya nunca lo podremos encontrar. Dios nos hizo libres, y Homero nos dice que nosotros estamos aquí para cumplir los sueños divinos, es una bella metáfora de la vida humana y ojalá –deseo– que tenga razón.

En la Poética esdrújula –un poema magnífico– el poeta nos habla del amor, de la naturaleza virgen y salvaje, del descubrimiento de América, de la poesía y de la política. O por lo menos ésa es mi interpretación. Parece como si Paraíso Perdido fuera aquel lugar lleno de lujuriante vida que ha sido mancillada por la "civilización" y que ha terminado siendo un infierno de mano de los mandamases.

La poesía en Homero aparece vinculada a la naturaleza, como si ésta fuera el poema inmenso y nosotros sólo pudiéramos acercamos a ella mediante las palabras, sin conseguir –ninguno de nosotros– emular su belleza.

Parece también que la poesía –la verdadera poesía– nace del alma de los seres que tienen dificultades para vivir en la realidad, en una realidad baja, rastrera, miserable, inhumana, desalmada, donde la psique del poeta es como un trébol de cuatro hojas al que el mundo quiere arrancar su genialidad y su pensamiento.

Los pobres y los emigrantes también aparecen en los poemas de Homero. Los pobres, cuyo único delito es no tener dinero, los emigrantes, que acabarán viviendo en una trágica tierra de nadie, que no pertenecerán a ningún sitio, ni a su tierra de nacimiento ni a su tierra de adopción.

El poema en prosa del fotógrafo y la empleada es el poema lleno de ternura. Los dos son personas en peligro de extinción por esa modernidad que todo lo fagocita, que todo lo devora. El fotógrafo y la empleada que se resisten a desaparecer, por eso quizá la metáfora de la imagen que permanece en el papel, esas fotografías que, con dulzura, realiza el hombre y guarda la mujer, un pasado que servirá de puente al buscado y querido futuro próximo que traerá a alguien con quien compartir las instantáneas, metáfora también de compartir una vida.

Y las referencias a la muerte cierran un poemario redondo, unitario, lleno de belleza en su forma y en su fondo.

¿Dios juzgará de forma desigual a los locos ya los cuerdos? Y con la referencia anterior a Don Quijote, ¿están locos los cuerdos, y cuerdos los locos? Sin responder a mi propia pregunta cierro este prólogo, ya que Homero, en sus poemas, ya ha respondido a ella.



Teresa Domingo Català. España.

Premio Nacional de Poesía.

Cochabamba vista por viajeros y autores nacionales

El compilador de este volumen, Mariano Baptista Gumucio, proviene de una ilustre familia cochabambina, dedicada desde hace generaciones a la política, al servicio público y a las labores literarias. Su bisabuelo fue presidente de la república en la última década del siglo XIX. Este político conservador fue considerado en su tiempo como el mejor orador que tuvo el país. Nuestro autor ingresó muy joven a la vida política nacional: antes de cumplir veinte años ya era secretario privado del presidente Víctor Paz Estenssoro, en la época de las grandes reformas sociales. Se puede decir que entró a la política desde arriba, con una visión privilegiada sobre este complejo campo. También fue Ministro de Educación bajo tres regímenes muy diferentes entre sí. Pero pronto se desilusionó de la política. Como persona inteligente empezó tempranamente a cultivar un talante crítico-reflexivo que ha mantenido hasta la actualidad. El impulso básico que lo anima desde entonces es un elemento ético que lo induce a meditar sobre el efecto que produce la política en el grueso de la población y en el destino concreto de los seres humanos.

Esta constelación lo llevó paulatinamente a las dos grandes preocupaciones de su vida: la historia y el vasto campo de la cultura. Baptista ha publicado numerosos libros sobre la historia política e intelectual de Bolivia, pero su enfoque general ha mantenido siempre una perspectiva atenta al contexto internacional y al desarrollo de la cultura a nivel mundial. Esta visión lo ha preservado eficazmente de caer en las tendencias nacionalistas, teluristas y francamente provincianas, que han sido y son tan frecuentes entre los intelectuales bolivianos. Algunos de sus libros han sido pioneros al analizar problemas y carencias que sólo mucho más tarde se han convertido en temas discutidos por la opinión pública. Algunos títulos entretanto clásicos, como Salvemos a Bolivia de la escuela, El país erial, El país tranca, nos muestran el temprano interés de Baptista por cuestiones pedagógicas, ecológicas y burocráticas, cuestiones que hoy han ganado en intensidad y también en irracionalidad. Por otra parte Mariano ha tratado de recobrar la herencia teórica y moral de algunos personajes importantes de la creación intelectual del país, como Franz Tamayo, Alcides Arguedas y Carlos Medinaceli, reuniendo testimonios y observaciones de muy diverso origen, que son casi imposibles de encontrar en otras fuentes. Particularmente valioso ha resultado el volumen consagrado a Medinaceli, que contiene entrevistas, recuerdos y análisis que sólo se hallan en este libro.

Esta inclinación a recuperar y revalorizar un importante legado cultural es la que subyace al libro Cochabamba vista por viajeros y autores nacionales, que se inscribe en una serie de volúmenes dedicados a las nueve capitales departamentales. Estas obras nos muestran perspectivas poco usuales, a veces sorprendentes, de la vida urbana, de los paisajes y del ámbito familiar relacionadas con la enorme variedad geográfica, cultural y social del país. Esta serie creada y llevada a cabo por Mariano Baptista tiene la función de hacernos conocer testimonios de notable significación acerca de la evolución histórica y natural de las diferentes regiones. Por esta razón los volúmenes están profusamente ilustrados. Las pinturas, las fotografías y los dibujos tienen a menudo un considerable valor estético e histórico. El volumen sobre Cochabamba está embellecido por numerosas fotografías de Rodolfo Torrico Zamudio, gran observador del paisaje y del habitante de estas comarcas.

El propio Mariano Baptista ha explicado su proyecto como el intento de "recuperar la memoria histórica" y, al mismo tiempo, "preservar la unidad del país". Nuestro autor afirma que estamos en "tiempos de incertidumbre y hasta pesadumbre". Esta serie de volúmenes debe contribuir, por lo tanto, a cimentar la unidad y la fraternidad entre las regiones del país mediante el conocimiento mutuo de sus tesoros culturales. Personalmente no creo que estemos en un periodo signado exclusivamente por esas cualidades dramáticas; la historia de la nación siempre ha estado marcada por la inseguridad ubicua, la imprevisibilidad de las acciones gubernamentales y el carácter caprichoso de sus habitantes. Actualmente nos encontramos en uno de los ciclos recurrentes de esta evolución, donde experimentamos un manifiesto desinterés por el Estado de derecho y una exacerbación curiosa y pintoresca de la mencionada tendencia, pero no algo totalmente nuevo o desacostumbrado. De todas maneras, Baptista hace bien en recordarnos la estudiada negligencia con la que el gobierno central trata los asuntos culturales. El mal estado de las bibliotecas públicas y los repositorios documentales constituye uno de los elementos de esa corriente.

En el libro se encuentra un texto de Alcides Arguedas, Psicología regional de Cochabamba, tomado de su conocido tratado Pueblo enfermo. Arguedas atribuye una considerable fantasía, un "desborde imaginativo, fecundo en ilusiones", a los habitantes de aquella ciudad. Le sigue inmediatamente un breve y brillante artículo de Miguel de Unamuno, titulado La imaginación en Cochabamba (1910), en el que este pensador impugna esta extendida opinión en torno a la presunta imaginación propia de los cochabambinos. Incluyendo en su refutación a los bolivianos, a los hispanoamericanos en general y a los españoles, Unamuno asevera que hay que diferenciar entre la retórica ampulosa y la reiteración de certidumbres tranquilizantes firmemente arraigadas, por un lado, y la genuina imaginación creativa, por otro. Unamuno va más allá y afirma que Cochabamba y los pueblos del Nuevo Mundo y de la España premoderna no exhiben habitualmente una fantasía inteligente, sino un apego rutinario a unos cuantos principios invariables que brindan seguridad. Son dogmáticos, sentencia Unamuno, a causa de la pobreza imaginativa, y no por tener una auténtica fantasía soñadora. Y esta inclinación, nos dice este autor, está estrechamente vinculada a la picardía cotidiana, a la malicia sistemática, que, disimulada por la oratoria frondosa y celebratoria, refuerza los prejuicios de vieja data y sosiega al espíritu convencional. La retórica frondosa no debe ser confundida con el anhelo de saber algo sobre el ancho mundo, algo que traspasa los estrechos límites del contexto propio, del terruño amado, de las costumbres cotidianas y por ello estimadas en grado muy elevado. El derecho a la información es decir: el derecho a saber lo que todavía no se sabe tiene sentido si una sociedad atribuye un valor positivo al examen de lo extraño y desconocido. Ese anhelo, la base de la investigación científica, que Unamuno echa de menos en América Latina y España, es la actitud que nos permite comprender las carencias de lo que apreciamos entrañablemente.

En este volumen nos encontramos también con un texto de Gabriel René Moreno sobre la situación del clero de Cochabamba en el siglo XIX, famoso, según este autor, por su relajación moral y su crasa ignorancia. Estos acápites críticos son necesarios para que el libro en su totalidad no se limite a ser elogio o alabanza de una región. En el libro hay varios artículos sobre los políticos y los presidentes cochabambinos, quienes, en general, no han sido un título de gloria para el país.

Hay en este volumen una cierta desproporción al brindar un considerable espacio a los políticos procedentes de tierras cochabambinas y al dejar de lado a los empresarios de esas tierras. Los políticos no merecerían ser nombrados, salvando pocas excepciones como Mariano Baptista Caserta. Por ejemplo: hay que rescatar para la memoria histórica de la nación la obra empresarial e intelectual de Joaquín Aguirre Lavayén. Y falta un texto sobre Don Simón I. Patiño, el empresario más importante e ilustre que tuvo Bolivia, a quien Cochabamba no le hizo justicia. Es tiempo de contar con un estudio crítico sobre la vida y obra de Patiño, cuya imagen está cubierta por mitos y leyendas que impiden un acercamiento adecuado a esta figura.

Al final del libro se encuentran los textos de Rolando Morales Anaya y Claudio Ferrufino-Coqueugniot, ambos cochabambinos, que nos relatan aspectos ambivalentes de la historia contemporánea de aquella comarca. Esto es indispensable, pues la tradición general del país y la cochabambina en particular tienden a la celebración acrítica de lo propio y a adoptar fácilmente concepciones históricas acuñadas por los vencedores, en el plano intelectual por nacionalistas y marxistas. Mediante los aportes de estos autores podemos comprender que la situación anterior a la Revolución Nacional era muy compleja y que la Reforma Agraria de 1953 no fue de ninguna manera el remedio ideal para una constelación agravada precisamente por los frutos del progreso material, como ha sido el crecimiento demográfico basado en modestas pero efectivas mejoras en el campo de la salud popular en la primera mitad del siglo XX. Como dice Ferrufino-Coqueugniot, el progreso y la globalización han significado para la Cochabamba actual la destrucción de un hermoso manto vegetal, perdido para siempre, y la introducción de la economía informal-delictiva. Esperemos que esto no sea la última palabra del desarrollo cochabambino.

Hugo Celso Felipe Mansilla.

Doctor en filosofía. Académico de la Lengua.